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Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es el octavo disco de estudio de The Beatles. Fue publicado el 1 de junio de 1967 y se ha convertido en uno de los álbumes más vendidos de la historia. Cuenta además con una de las portadas más populares, innovadoras y copiadas de todos los tiempos.

Fue Paul McCartney quién imaginó una alternativa banda municipal rodeada de todo tipo de personajes populares durante una de sus actuaciones callejeras. Los elegidos para realizar el diseño fueron Peter Blake y su esposa,Jann Haworth. Los trajes que vistieron Paul, John, Ringo y George fueron diseñados por el mexicano Manuel Cuevas.

Cuando la compañía discográfica vio por primera vez la cantidad de celebridades que aparecerían en la portada del álbum instaron a la banda a conseguir el consentimiento de todos ellos o bien de sus albaceas en caso de estar fallecidos. Esto provocó que algunos personajes que aparecían en los bocetos previos finalmente se cayeran de la portada definitiva. Además para evitar polémicas también fueron excluidos Ganhdi, Jesucristo y Hitler.

La lista de personajes incluidos en la portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band esta compuesta por: Aleister Crowley, Mae West, Lenny Bruce, Stockhausen, Edgar Allan Poe, Fred Astaire, Bob Dylan, Aldous Huxley, Dylan Thomas, Dion DiMucci, Tony Curtis, William Burroughs, Marilyn Monroe, Stan Laurel, Oliver Hardy, Karl Marx, H.G. Wells, Lawrence de Arabia, Stuart Sutcliffe, Marlon Brando, Oscar Wilde, Tyrone Power, el Dr. Livingstone, Johnny Weismuller, Bernard Shaw, Graham Bell, Lewis Carroll, Albert Einstein, Marlene Dietrich, Shirley Temple, las figuras en cera de The Beatles en sus años mozos, que fueron prestadas por el Museo de Cera de Madame Tussaud y un Sonny Liston de carne y hueso.

La fotografía fue realizada el 30 de marzo de 1967 y salvo The Beatles, Sonny Liston y las figuras de cera, todas los demas personajes fueron hechos a tamaño real, pegados sobre cartón y coloreados a mano uno a uno. Un trabajo que fue valorado en 3.000 Libras, algo inaudito para una época en la que lo normal era pagar entre 25 y 75 Libras por portada.

En la contraportada aparecían por vez primera en un disco de rock las letras de las diferentes canciones junto a una fotografía del grupo, en la que Paul aparecía de espaldas. El álbum también incluía un juego de recortables de cartón con todo lo necesario para disfrazarte de Sgt. Pepper.

soundgarden
Soundgarden – Artist Den Full HD
Despues de dias subiendo el concierto en full hd, les dejo este espectacular concierto
realizado para Artist Den. Lo iba a subir a youtube pero me “bloquearon”..
estos son los datos del video y del archivo.Calidad: MPEG2 Video 1920×1080 29.97fps 11.6 Mbps
Sonido: Dolby AC3 48000Hz 6ch 384kbp
Tamaño: 4.77 GiB
Duracion: 54mn 1s
Servidor: MEGA
Contraseña: comunidadchriscornell
*Subida propia, Libre de Virus**Recomiendo reproducir con VLC player, para activar los subtitulos (Entrevistas y canciones. ingles)Setlist:
01. Incessant Mace
02. Taree
03. Spoonman
04. Blind Dogs
05. Rowing
06. Non-State Actor
07. A Thousand Days Before
08. Rusty Cage
09. New Damage
10. Outshined10 links (9 de 500mb y 1 de 115mb)
https://mega.co.nz/#!mYkkyRjL!Vk7wewIPuiMYnAykZR9QzBJ-DJs7a-tpAHgUu213F7k
https://mega.co.nz/#!HZ0hHJiC!F017jVC1L3mofF5pRcqcFFF8Ye1HxTeJ85cX7U2KG30
https://mega.co.nz/#!HNFzXbjJ!UiQYNkPUEPwsgkFpCXwUM1iQwE5YZG0nOE3cpwgy9n0
https://mega.co.nz/#!idFDiAhD!eFcgn3tx3oGAdEsYXsVOtwc3Bn9y9FbuwjqK_AIPDjk
https://mega.co.nz/#!bJsiCJDR!YPIT72JpPg5aUWxwzbQzwhffCDhDsLkmVF3PtOroMdU
https://mega.co.nz/#!DZVWVRBZ!IonMk1-6zTUNrcdSRpskMFH_CrsOD8rIMFBG3VB0wt4
https://mega.co.nz/#!nAtGlBLb!Rjh3hEalpPc9WMkKBsPEtySonF4Vvqf-AYvJthUkJz4
https://mega.co.nz/#!TZ8CHAYB!OcxYDiLdBcJy2NmdfKZvhB9HBctLxpNNMlF9JQfCYdI
https://mega.co.nz/#!ucNyXaRQ!MIbajUUBSDL1903wBU5cF1gBLzZC0lEAvbSriD4wwIk
https://mega.co.nz/#!7YVEVKiS!DFYeQUAMMON7dc2DbXVXUDfddZAdZ0VZYha4cX1Mk64Que lo disfruten!
fanatic_90

La década de los noventa, además de cobijar muchos de los movimientos relevantes dentro de la escenaunderground, se transformó de alguna forma –y prematuramente– en la instancia casi predefinida para las separaciones y recesos de bandas que encontraron su apogeo previo a la mitad de aquel período. Así pasó con Soundgarden, quienes desde su “Down On The Upside” (1996), último disco de estudio –no recopilatorio–, decidieron bajar el telón y desaparecer de las pistas como conjunto antes de que las cosas se pusieran más turbulentas de lo que ya estaban. Y parece que ese ciclo de silencio les vino de maravilla, porque tras el anuncio de Chris Cornell hace dos años vía Twitter sobre la reunión de esta banda, se declaraba formalmente el regreso de estos norteamericanos a los estudios de grabación. Lo que hacía de este retorno algo aún más interesante, era que volvían con la misma formación de sus últimas tres placas de estudio. Lo que significó que pudieron limar asperezas para darle en el gusto a la no menor cantidad de seguidores que tienen alrededor del mundo.

“King Animal” fue producido en el Studio X, en Seattle, en conjunto con Adam Kasper, quien ha trabajado con bandas como Pearl Jam y Foo Fighters. Está conformado por trece tracks, mientras que las versiones japonesas y australianas poseen cuatro y cinco demos adicionales, respectivamente. Este disco está disponible para ser escuchado gratuitamente vía iTunes.

Esta nueva travesía se inicia con el primer single de esta placa, “Been Away Too Long”, donde la potencia y entusiasmo parece ser el punto de enganche para que, quien se tope con esta producción, no pueda declarar a Soundgarden como cosa del pasado. Particularmente en este tema se hacen notar las influencias de Pearl Jam, que Matt Cameron acumuló, comparado específicamente con “The Fixer” del “Backspacer” (2009). Le sigue “Non-State Actor”, segundo adelanto, en el que las guitarras toman mayor parte de la atención con excelentes punteos y distorsiones, que mantienen viva la esencia que les caracterizó en su época de mayor plenitud. “By Crooked Step” se podría considerar uno de los cortes más pegajosos de esta producción. La sincronía entre losriffs de Kim Thayil y la base rítmica de Matt Cameron, junto a los efectos vocálicos sobre la voz de Cornell, consiguen otorgarle a esta pieza atemporal una complicidad innegablemente perceptible. Articulaciones menos pesadas aparecen en “A Thousand Days Before”, que explora una atmósfera más sosegada, pero no por ello menos potente. Los efectos orientales de las guitarras configuran una corriente mística al inicio de esta reproducción.

En “Blood On The Valley Floor” los sonidos se tornan más espesos, posiblemente un poco más oscuros y con un Cornell arrastrando su voz junto con cadariff. En “Bones Of Birds” y “Taree” descubrimos los temas más bajos vocal y emocionalmente hablando. Ambos encuentran su clímax en los coros, que les otorgan fuerza aunque en mínima cuota. “Attrition” se relaciona más con el hard rock e indiscutiblemente adopta una estructura más radial de lo que podríamos estar acostumbrados. No así en “Black Saturday”, que es el tema más acústico de “King Animal” y que, llegado cierto momento, adquiere una estructura sombría y psicodélica. “Halfway There” posiblemente no proporcione a esta lista de tracks más de lo que se podría pedir, es un tema bastante melodioso que en momentos coquetea con lo pop. “Worse Dreams” tiene aires levemente siniestros que decrecen cada vez que el coro se hace presente. Hacia el final está “Eyelid’s Mouth”, pieza con acordes lentos y repetitivos, y “Rowing” que se desarrolla aún más lentamente, pero con tintes más parecidos a lo que se puede encontrar en lo más psicodélico del rock clásico.

Este “King Animal” logra evocar los característicos sonidos pesados y distorsionados del Soundgarden de antaño, sin embargo aquí se puede encontrar variedad más relacionada con el hard rock que con el grunge, algo que posiblemente muchos esperaban. Este es un disco que debe ser repasado varias veces antes de encontrarle el gusto, lo cual no quiere decir que sea difícil de digerir, pero sí es necesario para acostumbrarse a las nuevas técnicas que Chris Cornell fue acuñando en ese período no funcional de Soundgarden, sin dejar de mencionar a los demás integrantes que no perdieron su tiempo quedándose en el pasado. Este sexto álbum de estudio, de una de las bandas más emblemáticas de los noventa, cumple con traernos novedades sin impactarnos con las temidas reinvenciones.

 

 

descarga el disco aquí:

Alice In Chains, Maquinaria 2011 Chile

Publicado: 26 noviembre, 2011 en Musica

En Chile hay un tema bastante melancólico respecto a muchas bandas que nunca vinieron y que finalmente no vendrán por limitantes que van más allá de la mera intención. Una de estas, hasta hace un par de años, era Alice In Chains.

Con un intento de pasar por Sudamérica el ’99 con una presentación en Brasil, y la posterior muerte de Layne Staley, toda esperanza pareció ser sepultada. Pero en un movimiento que pocos entienden aún, Jerry Cantrell volvió a levantar a Alice In Chains y lograr pasar del Negro al Azul, tal como ellos definen su última placa (“Black Gives Way To Blue”).

Cuando se supo de su regreso, las dudas se alzaron y, al parecer, fueron calmadas con el lanzamiento de un disco de muy buena factura y que es bastante superior a su placa anterior (“Alice In Chains”), pero después de lo visto en el escenario de Maquinaria, no sólo es calma, sino que sinceramente Alice In Chains está vivo.

En la tónica de la puntualidad, los de Seattle subieron al escenario a eso de las 19:04. A lo largo del día el publico fue creciendo en Maquinaria, pero sin lugar a dudas uno de los momentos de mayor afluencia fue Alice In Chains. Con el Claro Sony Ericsson Stage repleto, la entrada de William DuVall, Mike Inez, Sean Kinney y Jerry Cantrell fue más que vitoreada. Sólo bastó un “Hola” y de la nada se vino una avalancha con la forma de “Them Bones”.

No cabía duda alguna, era Alice in Chains a quien estábamos viendo, y William DuVall hacía alarde de su excelente voz, que lograba los intrincados tonos que grabó Layne y que no sólo se agotaron en la intensidad de “Them Bones”, sino que continuaron con otro de los temas del excelente “Dirt”: “Dam That River”. La audiencia estaba enfervorecida y se movía y saltaba y cantaba los temas con fuerza. La sensación general era de no poder creer lo que se tenía en frente, a lo que se sumó la aparición tras bambalinas de un Phil Anselmo que disfrutaba del show. Este paso por el “Dirt” se completó con la emotiva “Rain When I Die”, que a estas alturas es una sentida remembranza a su caído compañero.

“Again” fue la única canción de su placa homónima, pero fue coreada por todos los presentes con intensidad. El público lo estaba pasando bien, no sólo era una avalancha sino que había un aire festivo, como si todos estuvieran danzando.

“Check My Brain” fue otro de los temas que logró movilizar a todo los presentes, y por primera vez se puede vislumbrar un poco del trabajo original de William en las voces. No hay dudas de su capacidad y buena voz, pero no tiene ese carácter más enigmático y dolido que había en la voz de Staley, lo que es algo bueno, pues también lo hace ser más que un reemplazante. DuVall tiene un manejo de la voz mucho más jovial, con muchas tonalidades, con gran administración de los matices.

Pero no todo fue canciones de sus álbumes más recientes o de “Dirt”, “Facelift” se hizo presente con temas como “I’t Aint Like That”. Es en estos temas cuando las amistades más metaleras de los chicos de Alice In Chains se comprenden.

“Your Decision” era una pausa necesaria, en donde pudimos deleitarnos de la melódica voz de Cantrell junto a su guitarra. El elemento acústico continuó con “Got Me Wrong”, en donde el juego de voces de Cantrell y DuVall fue más evidente y nos hace entender porqué es este uno de los elementos principales de la factura de AIC.

“We Die Young” y luego “Last Of My Kind” nos hicieron volver a la intensidad de las canciones más agresivas del catálogo de la agrupación, donde DuVall hace de las suyas alrededor del escenario, destacando su soltura ya con una banda que lo ha hecho propio.

“Down In A Hole” fue uno de los puntos altos (dentro de varios) de esta presentación. Y es que esta es una de las canciones más características de la banda; un coro que fue llevado principalmente por la audiencia y que seguramente debió dejar una de las mejores impresiones en la banda respecto a la fanaticada que hay en Chile.

Aquí tomo una licencia para poder acotar sobre un tema que caló profundo, y que sin lugar a dudas, tocó a mas de uno: “Nutshell”. Y es que si uno se puede relacionar con muchos temas de Alice In Chains, no hay alguno que haya sido tan masivo como este gracias a su aparición en el reconocido “Unplugged”, ya que la interpretación fue magistral y profunda. Hubo una emotividad que llegó a otras dimensiones y que produjeron escalofríos. De hecho, era impactante ver una especie de absorción masiva en relación a esta composición. Un punto anecdótico fue la vista de una chica que lloraba mientras lo escuchaba y que, a pesar de todo, parecía sumamente correcto en aquel momento.

Con la suavidad del cierre de “Nutshell”, y como en una montaña rusa, volvimos a subir un poco la intensidad con “Acid Bubble”, de su última placa y que serviría de puente para otro de los grandes clásicos de la banda: “Angry Chair”. Y es desde este punto, ya con un concierto que parecía haber pasado en sólo algunos minutos (pero ya con una hora de extensión), se dio una seguidilla de éxitos tras éxitos, partiendo con “Man In A Box”, con la cual todos saltaron y cantaron a mas no poder.

Una de las últimas sorpresas vendría con “Rooster”, en donde un Duff McKagan (a estas alturas un casero de todos los escenarios) subió para acompañar en guitarra esta impresionante canción y dar paso a la inconfundible “No Excuses”.

El cierre fue dado con broche de oro: “Would”, y si bien el publico había cantado cuanto sus gargantas permitían, todos hicieron un último esfuerzo entonando el cierre de una de las presentaciones más memorables del año.

Sin lugar a dudas la ausencia de Layne es evidente, y siempre se sentirá, pero Alice In Chains se para orgulloso, con un nuevo miembro que viene a dar aires renovados y con una energía que parece nunca haber desaparecido.

Por Mauricio Schwarze
Fotos por Sebastián Rojas y Praxila Larenas

Setlist:

  1. Them Bones
  2. Dam That River
  3. Rain When I Die
  4. Again
  5. Check My Brain
  6. It Ain’t Like That
  7. Your Decision
  8. Got Me Wrong
  9. We Die Young
  10. Last Of My Kind
  11. Down In A Hole
  12. Nutshell
  13. Acid Bubble
  14. Angry Chair
  15. Man In The Box
  16. Rooster
  17. No Excuses
  18. Would?

Pearl Jam: Historia y Rock

Publicado: 26 noviembre, 2011 en Musica

La semana que hemos vivido de seguro pasará a la historia del rock nacional por ser una de las más contundentes y significativas en lo que respecta a presentaciones en vivo y shows de calidad. Particularmente, tendrá un sabor especial para todos aquellos fanáticos del grunge, ya que en tan sólo dos días se presentaron íconos de este movimiento, como lo son Alice In Chains (con su esperada primera visita al país), Chris Cornell, Stone Temple Pilots, y los inspiracionales Sonic Youth. Sin embargo, esta fiesta no podía terminar sin un broche de oro, sin ese toque épico e histórico que tanta gente había estado esperando por casi seis años: el regreso a Chile de Pearl Jam, quizás los únicos representantes de este movimiento que han sabido resistir el paso del tiempo, a punta de cojones, actitud, y por supuesto, rock & roll.

La expectativa generada en torno al concierto del pasado miércoles 16  no era gratuita: en noviembre de 2005, Pearl Jam nos brindó dos de los mejores recitales que han tenido lugar en estas tierras, en esas memorables jornadas en las cuales el tiempo pareció detenerse, y lo más importante del mundo fue el rock. Como si esto fuera poco, se debe agregar que este año ha sido un año especial para PJ, ya que se cumplieron dos décadas desde el lanzamiento de “Ten” (1991), ese disco icono que los lanzó a la fama y ciertamente cambió la historia de la música, lo cual ha sido “celebrado” con una serie de reediciones de sus discos, además del lanzamiento del documental “PJ 20” y del single “Olé”.

Por lo tanto, las expectativas de lo que el quinteto de Seattle podía mostrar sobre el escenario eran altísimas. Esto quedó demostrado apenas se abrieron las puertas del Estadio Monumental y la gente comenzó a repletar progresivamente el recinto, dando grandes muestras de entusiasmo y energía contenida. El variopinto público demostraba cuán transversal es la música de PJ, y cómo en estos veinte años han logrado encantar a varias generaciones a punta de himnos, honestidad y acordes inolvidables.

Un poco antes de lo programado, salieron a escena los invitados al evento: el grupo punk californiano ‘X’, quienes mostraron fuerza e ímpetu sobre el escenario, pero que no lograron encantar a un público que estaba quizás demasiado ensimismado en lo que iba a acontecer más tarde. Sin embargo, el momento de gloria lo vivieron cuando invitaron al propio Eddie Vedder al escenario a interpretar la poderosa “Devil Doll”, canción con la cual se ganaron la ovación de todos los presentes. En poco más de 40 minutos, y a pesar de pasar sin pena ni gloria por el Monumental, ‘X’ logró apaciguar los ánimos de la hinchada, y acortar un poco la espera de lo que sería el plato fuerte de la noche.

Un poco antes de las 21:30 ocurrió aquel momento mágico que todos anhelaban: hicieron ingreso en escena, uno a uno, los integrantes de Pearl Jam. El estadio explotó en gritos de euforia, alegría y celebración, que demostraron claramente cuán profundo era el vínculo entre esta agrupación y los presentes. Ahí estaban, frente a todos, aquellos músicos que, en mayor o menor medida, formaban parte de la banda sonora de la vida de cada uno de los asistentes. Eddie Vedder, Stone Gossard, Mike McReady, Jeff Ament y el nunca bien ponderado Boom Gaspar, saludaban, tomaban sus respectivos instrumentos, y se preparaban para brindarnos una inolvidable noche de rock.

El show comenzó con la emotiva “Unthought Known”, canción perteneciente al álbum “Backspacer” (2009), que congenió perfectamente con la carga que se sentía en el ambiente, aquella carga de reencuentro y alegría que fue demostrada por el público desde el primer acorde.

Luego comienza una montaña rusa de rock, furia y guitarras, a partir de la clásica “Why Go”, en la que la banda desata toda su potencia y muestra su lado más animal. En ese momento el estadio se transformaba en una fiesta, rindiéndole los honores respectivos al mencionado “Ten”. El ambiente está más que prendido, pero se siguen desatando las pasiones con “Animal” y “Do The Evolution”, otros clásicos pertenecientes a los discos “Vs.” (1993), y “Yield” (1998), respectivamente. Con estas interpretaciones queda claro que lo que seguirá es una gran noche, y que la máquina aceitada de lo que es Pearl Jam no va a parar hasta que la última alma presente quede rendida a sus pies. Notables de este segmento fueron la guitarra afilada de McReady, la rabia transmitida por Vedder ante el micrófono y la sincronía del público durante el coro eclesiástico de la mencionada “Do The Evolution”.

Bajando un poco los decibeles, se vino el nuevo single “Olé”, lanzado como parte del documental “PJ 20” bajo la forma de descarga gratuita desde la página web respectiva. A pesar de ser una gran canción, en un formatopunkie que la banda viene cultivando marcadamente desde el disco “Backspacer”, el público fue apaciguado durante su interpretación, probablemente a lo reciente de su lanzamiento y la poca difusión que ha tenido en nuestro país.

Después vino la clásica “Corduroy”, uno de los temas más queridos de la banda, el cual fue recibido con un marcado entusiasmo por parte de los asistentes. Tanto entusiasmo generó, que una vez finalizado Eddie Vedder tuvo que incitar al público de cancha a dar tres pasos hacia atrás, producto de la gran cantidad de personas ubicadas cerca de las rejas, lo cual tornaba la situación inestable y peligrosa. Para algunos quizás fue una actitud un tanto paternalista, pero viene al caso recordar el trágico incidente de Roskilde, Dinamarca (2000), en cual en medio de un concierto de la banda murieron 11 personas asfixiadas por la presión del público que trataba de acercarse al escenario. Bien por Vedder, y bien por la gente que hizo caso de sus peticiones.

Una vez superado el impasse, el quinteto volvió a la acción con una canción directa al corazón de los presentes: la conmovedora “Small Town”, la cual fue coreada al unísono por todo el estadio, y mostró la capacidad del grupo para manejar intensidades y estados anímicos de grandes masas. A esta le siguieron “Cropduster”, que prolongó la senda de tranquilidad impulsada previamente, y luego “Evenflow”, uno de los clásicos calados del disco “Ten”, con la cual todo el mundo vibró, coreó y seguramente agradeció al Señor (o al ente divino que fuera) por estar ahí, viviendo uno de esos instantes que forman parte del olimpo del rock.

Reafirmando la idea de manejo de emociones por parte de la banda, fueron despachadas “Daughter” – la cual incluyó un jam alusivo a “Another Brick In The Wall” de Pink Floyd, y luego una manifestación de apoyo explícita al movimiento estudiantil de nuestro país – y “Setting Forth”, canción de la autoría de Vedder que forma parte de la banda  sonora de la película “Into The Wild”.

El primer momento realmente emotivo de la velada se vivió con las interpretaciones de “I Got Shit”, “Given To Fly” y “Nothingman”, canciones que significaron una paz momentánea de la multitud, pero que sin lugar a dudas fueron acompañadas en cada acorde y lírica por los presentes, sobre todo la enternecedora “Nothingman”. Poniendo fin al ‘primer tiempo’ del concierto, vino el cover “Public Image” de la banda de punk rock Public Image Ltd., la efectiva “The Fixer”, y otro himno de la banda, “Jeremy”, con la cual quedó demostrado que el engranaje conformado por los músicos y su complicidad en el escenario roza la perfección, y el público, por su parte, vibró y coreó como si hubiese sido el último concierto de su vida.

La pausa generada antes del encore se vivió con tranquilidad; acostumbrados a ver conciertos de Pearl Jam, se tenía la certeza de que volverían por lo menos dos veces más sobre el escenario a calmar a la horda de fanáticos que esperaban más y más canciones. Vedder y compañía saben cómo manejar la tensión, así que salieron en el momento preciso echando mano a una de las sorpresas de la noche: “Just Breathe”, una simple y maravillosa canción perteneciente al disco “Backspacer”, la cual conjuga perfectamente con el sonido folkobtenido por Eddie en el soundtrack de “Into The Wild”.

Siguieron a esta canción la animosa “Down”, track que nunca fue publicado en un disco oficial, pero que en los últimos años ha sido recurrente en sus conciertos, y la enérgica “I

Believe In Miracles”, cover perteneciente a The Ramones, una de las reconocidas inspiraciones de Vedder y los suyos. “World Wide Suicide”, del disco “Pearl Jam” (2006), sacó a relucir nuevamente la faceta más punkie de la agrupación, mientras que “Last Kiss” y la dramática “Black” aportaron una cierta cuota de tranquilidad y descanso para lo que sería el cierre del encore.

El toque final de esta patita lo aportó “Rearviewmirror”, un clásico para todos aquellos que gustan de ese increíble disco llamado “Vs.”, y del cual es sabido que la ejecución en vivo es una suma de fuerza y emoción difícilmente superable. Esto quedó demostrado ayer, en una versión que superó los 7 minutos y que provocó el arrebato del público, el cuál vio – y oyó – cómo Gossard, Ament y McReady generaban una un muralla sonora de la mano de Matt Cameron, finalizando en un éxtasis que indudablemente quedará por siempre marcado en la retina – y en el oído – de los que llenaron el monumental.

La segunda pausa tampoco provocó mayores inquietudes en la fanaticada, se esperaba un ‘tiempo de alargue’ y se desarrollaba con la paz de quien sabe que tal vez se venía lo mejor. Y así fue. Como un golpe directo a la cabeza fue la interpretación de “Once”, parte de la mítica trilogía “Mamasan” (la cual completan “Alive” y “Footsteps”), que puso de manifiesto que el público aún tenía ánimos de seguir con el espectáculo por mucho rato. Un momento de romance y relajo llegó con “Betterman”, que fue sucedida por otra de las inesperadas: “Crazy Mary”, cover de Victoria Williams en la cual los grandes protagonistas fueron el tecladista Boom Gaspar y el guitarrista Mike McReady, los que ejecutaron un solo en conjunto que podría haber sido eterno, ilustrando el complicidad y soltura que cada uno posee en sus instrumentos.

“Alive”, quizás el himno por excelencia, sacó a todos de su calma y revivió a aquellos que ya se sentían satisfechos con el repertorio exhibido, y nuevamente se formó un solo coro en torno a esa pequeña biografía de Vedder, que trata de cómo vivió creyendo tener un padre a un hombre que nunca lo fue. Luego vino otra referencia a ídolos del grupo, “Baba O’Riley”, cover de The Who que le llegó al alma a todos los amantes del rock clásico: ahí estaban pasado y presente, conjugándose en un solo momento. En este punto del concierto, la fiesta ya había sido desatada; Gossard, Ament y McReady parecían estar disfrutando como si fuera su primera presentación en vivo, mientras que Vedder bailaba y gozaba tocando el pandero; el estadio era solo alegría.

Una gran interpretación de “Indifference” sorprendió a los presentes, y calmó los ánimos para el gran final, que se dio con la archi-probada “Yellow Ledbetter”, que provocó el delirio de la multitud, y agotó los últimos cartuchos de energía de los que asistieron al concierto. El notable riff de McReady puso fin a una velada inolvidable, que de seguro pasará directamente a los libros de historia del rock nacional. Eso es lo que querían todos, y eso es lo que tuvieron: una clase de rock.

Por Jorge Barahona
Fotos de T4F Chile

Setlist:

  1. Unthought Known
  2. Why Go
  3. Animal
  4. Do the Evolution
  5. Olé
  6. Corduroy
  7. Small Town
  8. Cropduster
  9. Even Flow
  10. Daughter
  11. Setting Forth
  12. I Got Shit
  13. Given to Fly
  14. Nothingman
  15. Public Image (cover de Public Image Ltd.)
  16. The Fixer
  17. Jeremy
    ——————————
  18. Just Breathe
  19. Down
  20. I Believe in Miracles (cover de The Ramones)
  21. World Wide Suicide
  22. Last Kiss (cover de Wayne Cochran)
  23. Black
  24. Rearviewmirror
    ——————————–
  25. Once
  26. Better Man
  27. Crazy Mary (cover de Victoria Williams)
  28. Alive
  29. Baba O’Riley (cover de The Who)
  30. Indifference
  31. Yellow Ledbetter

En el fondo del video musical “In Your Arms” de Kina Grannis, crearon una animación stop-motion con 288,000 Jelly Beans, se tardaron 22 meses con un equipo de 30 personas.

2.460 frames

1.357 horas

288.000 Jelly Beans

Acá uno detrás de las cámaras:

Después de presentar “In Rainbows” en vivo el año 2008, Radiohead volvió al sótano para interpretar las canciones de “The King of Limbs” en el programa inglés From The Basement.

 

La sesión incluye ocho de los nueve temas que integran el disco, además de ‘Staircase’ y ‘Daily Mail’. Puedes verla completa acá:

1. ‘Bloom’ 00:58
2. ‘Daily Mail’ 07:28
3. ‘Feral’ 11:38
4. ‘Little By Little’ 15:08
5. ‘Codex’ 20:17
6. ‘Separator’ 26:02
7. ‘Lotus Flower’ 32:14
8. ‘Staircase’ 37:41
9. ‘Morning Mr. Magpie’ 42:57
10. ‘Give Up The Ghost’ 48:29

GenkiSudo, como siempre, me deja clavado al monitor viendo lo talentosos que son. Este es un video que de una u otra forma, sirve de inspiración sobre todo por el excelente manejo de la fotografía y la dirección de arte.